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El Design Thinking, qué es y cómo aplicarlo a tu empresa

¿Tienes una empresa ya consolidada?¿Eres una start-up? o ¿estás en la fase de desarrollar una nueva idea de negocio? y ¿aún no sabes qué es el design thinking? Entonces… ¡estás en el lugar idóneo! A lo largo de este artículo descubrirás qué es y cómo aplicar esta metodología en una empresa del siglo XXI.

Cuando hablamos de design thinking hablamos de un nuevo sistema de trabajo que nos permite generar ideas innovadoras basadas en las perspectivas de los consumidores finales.

En definitiva, una metodología de trabajo que te garantiza el éxito asegurado si eres capaz de interpretar las carencias de los usuarios y presentarles tu producto o servicio como solución a éstas. Pero, ¿cómo hacerlo?

Las fases del Design Thinking

Comprender

En esta primera fase, hay que conocer y comprender perfectamente al usuario al que va dirigido el producto. Se debe indagar mucho más allá de los datos puramente estadísticos, prestando especial atención a los diferentes problemas y necesidades latentes a las que se enfrenta nuestro público objetivo.

Sin embargo, para llegar a recolectar estos datos no basta con hacer una observación de campo, se debe interactuar con el target ya sea através de entrevistas individuales o por medio de focus group. Una interacción en la que se deben poner a trabajar nuestros 5 sentidos ya que tanto la comunicación verbal como la corporal nos aportarán información de gran valor.

Definir

En esta etapa del design thinking, se debe analizar los datos obtenidos en la primera fase y evaluar cuales son datos de valor y cuáles no. Así pues, solo debemos conservar aquellos que sean relevantes para descifrar al máximo los hábitos de consumo de nuestro público objetivo.

Una vez detectadas las necesidades de los clientes, serás capaz de utilizar esta información para crear las estrategias necesarias para que gracias a tu producto les otorgues una solución eficaz y satisfactoria para ellos.

Idear

El nombre de la misma nos da una pista sobre lo que tenemos que desempeñar en esta etapa. En ella, se da paso a la generación de ideas en función de los problemas latentes detectados en la fase anterior.

Uno de los grandes errores es centrarse en una única solución, es decir, perseguir la solución definitiva e ir descartando todos los diferentes caminos. En este punto es fundamental el trabajo en equipo, uno en el que se respeten todos los puntos de vista.

Para conseguir esto, se debe crear un ambiente en el que todos se sientan cómodos y en el que cada participante pueda dar rienda suelta a la creatividad.

Prototipar

En esta fase es en la que empezaremos a dar forma a la idea o conclusión a la que hemos llegado en los puntos anteriores. Uno de los errores que no debemos cometer es el de invertir demasiado presupuesto en un prototipo ya que tan solo es eso, un prototipo.

Debemos crear un MVP, siglas en inglés que significan producto viable mínimo, es decir, debemos lanzar un producto con las característica suficientes para satisfacer a nuestros primeros clientes y hacer un balance sobre nuestras debilidades y fortalezas.

Evaluar

Para finalizar, una vez esté completado el prototipo, se empezará a probar con los usuarios para que puedan dar sus opiniones y comentarios con el fin de mejorar el producto final de cara a hacerlo lo más atractivo posible. Es una fase crucial ya que en ella se pueden identificar los errores cometidos en el diseño inicial.

A lo largo de este proceso es habitual que se necesite volver a la fase o fases anteriores para mejorar o perfeccionar alguno de los puntos detectados como mejorables. Así que, sea cual sea tu producto no tengas miedo en deshacer y hacer estas fases tantas veces como sea necesario.

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